Dolor pélvico crónico y todas las pruebas son normales?

Podría tratarse de congestión pélvica
Muchas mujeres conviven durante años con dolor pélvico sin encontrar una explicación clara. El dolor puede aparecer progresivamente y terminar afectando actividades cotidianas, la vida laboral o incluso las relaciones personales. En muchos casos, las pacientes han consultado previamente a diferentes especialistas y se han realizado múltiples pruebas sin obtener una respuesta definitiva.
Una situación muy frecuente es escuchar frases como:
«Todas las pruebas son normales»
«Puede ser hormonal»
«Puede ser estrés»
«Habrá que observar la evolución»
Sin embargo, en algunos casos existe una causa concreta y tratable llamada síndrome de congestión pélvica.
Una enfermedad frecuente y muchas veces poco conocida
La congestión pélvica ocurre cuando determinadas venas de la pelvis se dilatan y dejan de drenar correctamente la sangre. El mecanismo es similar al de las varices en las piernas, pero localizado alrededor del útero y otras estructuras pélvicas.
Aunque esta patología es relativamente frecuente, continúa siendo una enfermedad poco conocida y muchas veces infradiagnosticada. Como consecuencia, algunas pacientes pasan años con síntomas antes de llegar a un diagnóstico correcto.
Síntomas frecuentes
Los síntomas pueden variar de una mujer a otra, pero los más habituales son:
- Dolor o pesadez en la pelvis
- Dolor que empeora al final del día
- Empeoramiento al permanecer mucho tiempo de pie
- Dolor durante o después de las relaciones sexuales
- Molestias tras los embarazos
- Sensación de presión abdominal
- Varices en piernas o región genital
El dolor suele ser progresivo y puede afectar significativamente la calidad de vida.
¿Por qué puede pasar desapercibida?
La dificultad es que estos síntomas pueden confundirse con múltiples enfermedades ginecológicas, digestivas o musculares.
Por ello es importante una valoración especializada y un estudio adecuado mediante ecografía, resonancia o pruebas vasculares específicas.
Tratamiento mediante embolización: una alternativa mínimamente invasiva
Actualmente existen tratamientos mínimamente invasivos que permiten tratar de forma selectiva las venas responsables del problema.
La embolización se realiza mediante una pequeña punción guiada por imagen, sin necesidad de cirugía abierta y habitualmente con una recuperación rápida.
En los últimos años la evidencia científica y la experiencia clínica acumulada han mostrado resultados muy favorables en pacientes adecuadamente seleccionadas, con mejoría significativa del dolor y de la calidad de vida.
Experiencia y tratamiento individualizado
Nuestro equipo lleva décadas dedicado al tratamiento de enfermedades vasculares e intervencionistas complejas, incluyendo patologías venosas y dolor pélvico crónico.
Sin embargo, creemos que el aspecto más importante no es únicamente realizar procedimientos, sino seleccionar adecuadamente a cada paciente.
No todas las pacientes con dolor pélvico necesitan una embolización y no todas las pacientes con congestión pélvica requieren tratamiento inmediato.
Nuestro enfoque consiste en realizar una valoración individualizada y ofrecer tratamientos únicamente cuando existe una indicación real y una expectativa razonable de beneficio.
El objetivo no es realizar más procedimientos, sino ayudar a cada paciente a encontrar la mejor solución para su situación concreta.
